Voces para un tímpano muerto

Voces para un tímpano muerto

Los padres oyeron el diagnóstico de boca del pediatra: su hija es de crecimiento tardío.

Durante el funeral de la niña, pudieron oírse los primeros crujidos en la madera del ataúd.

“Presciencia”, cuento incluido en Voces para un tímpano muerto

Miguel A. Zapata pertenece a esa insigne estirpe de escritores que han extraviado un manuscrito. El suyo no se quedó olvidado en el asiento de un tren o en el banco de un parque, sino que fue devorado por un virus informático. Después de cuatro años esquilmando la memoria, el texto ha visto la luz en la editorial Talentura como Voces para un tímpano muerto.

Hablamos, pues, de una reencarnación literaria, un producto de ultratumba. Es lógico que el redactor de la contraportada se refiera a estas piezas narrativas no como microrrelatos, cuentos cortos o ficciones breves sino como “osario de gritos”, “un manual de espejismos” o “trastornos oníricos”. Es posible que sortee la etiqueta de ‘microrrelato’ para evitar la excesiva cercanía con un género que, en su peor versión, se convierte a veces en un complaciente laboratorio de ideas para escritores primerizos.  

Sigue leyendo…

Cuestionario literario: Antonio González Prado


Antonio Jesús González

El mundo editorial en estos últimos años se tambalea, la llegada de la piratería y el libro electrónico, la competencia con tantas opciones de distracción como brindan las nuevas tecnologías ha alejado a muchos lectores de los libros. Se venden mucho menos, por tanto hay menos editoriales y las que hay no siempre están dispuestas a arriesgar su dinero en nuevos autores. Por otro lado ahora abundan las editoriales especializadas en autopublicaciones que a cambio de una cantidad de dinero son capaces de sacar a la luz casi cualquier cosa.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Al final de mi adolescencia, tenía un diario en el que aunque reflejaba lo que me pasaba lo hacía de una manera novelada. Aquellos textos, sin ser algo premeditado, resultaban cada vez más poéticos de tal forma que, cuando por fin accedí como lector voluntario al mundo de la poesía, escribirla me resultó un proceso natural. Poco a poco, mi evolución como escritor me hizo adentrarme más en la faceta novelista y autor de cuentos en detrimento de la poesía. Nunca tuve más pretensión que intentar plasmar en un texto mi sensibilidad e imaginación, resultaría pretencioso ir más allá. Ya es bastante con considerar que uno tiene algo que decir lo suficientemente interesante como para ser leído por el resto.

Sigue leyendo…

Cuestionario literario: Víctor Peña Dacosta

 Víctor Peña Dacosta

Las redes sociales son un arma fabulosa y, como todas las armas, conllevan una cierta responsabilidad: es decir, todos deberíamos usarlas para propagar aquello que consideremos que merece ser propagado, no el libro del amigo de un amigo que, aunque plagia descaradamente a Cortázar y de vez en cuando se le escapan unas cuantas faltas de ortografía, tiene un blog e igual nos acaba sacando… Si nos limitamos al círculo vicioso de chuparnos las pollas recíprocamente, se convierte en un arma que sirve como herramienta de coacción y, lo que es peor, en algo aburrido.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Empecé desde muy pequeño y sin más pretensión que la mayor en aquellos años: que mis padres se sintieran orgullosos (hoy me conformo con no avergonzarles demasiado).

Posteriormente, gané algunos certámenes literarios y en 1º y 2º de Bachillerato fui la joven “mascota” de un taller literario que impartía nada menos que Gonzalo Hidalgo Bayal y en el que conocí a (futuros) autores como Juan Ramón Santos, Myriam Rubio, José García Alonso… Aprendí mucho y pareció que me lo iba a tomar algo más en serio, pero durante los años de Universidad me enfrasqué en otros menesteres y prácticamente dejé de escribir hasta que lo retomé a eso de los 22 o 23. Para entonces me había conquistado la poesía o había descubierto que la pereza me impedía desenvolverme en otros géneros (“Confieso que escribo en verso por pura pereza”, reconozco en mi primer libro). Y aquí sigo.

Sigue leyendo…

El bálsamo de las palabras

El Diario Down, Francisco Rodríguez Criado, Tolstoievski

#10

Los días siguientes al nacimiento de Francisco los recuerdo como una pesadilla, como si yo fuera un personaje de cuento de Horacio Quiroga, inmerso en la selva de la adversidad, presa de un entorno endiablado que conspiraba contra mí.

Pasaba los días entre el hospital, el supermercado y la farmacia, y el poco rato libre lo disponía para dormir o lo empleaba en buscar un lugar de acogida provisional para la fogosa Betty (cuarenta kilos de cruce de mastín y labrador), a quien no podíamos dejar sola en casa por la noche porque sufría ansiedad por separación (en esta vida todos sufrimos algún tipo de síndrome, querido mío).

Sigue leyendo…

Cuestionario literario: Dominique Vernay

 

Dominique Vernay

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Mis primeros escritos fueron notas que iba dejando en la mesita de noche de mi madre para que no se olvidase de cerrar la puerta con llave antes de irse a la cama, de apagar el gas, de dejar un poco de luz en el pasillo y, sobre todo, para recordarle que la quería mucho. Sigo escribiendo por las mismas razones que cuando tenía siete años. Escribo para sobrellevar lo mejor posible mis miedos.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Los relatos más o menos cortos surgen sobre la marcha, sin avisar y, como si la vida me fuera en ello, tengo que compartir lo antes posible lo que sea que, de repente, haya hecho que me sintiera más viva.

Para la novela está también esa idea inicial que necesito compartir, pero en vez de ser una “idea-chispa” es una “idea-fuego”, de esos fuegos que tardan en prender, pero que una vez bien alimentados no quieren apagarse.

Sigue leyendo…

Cuestionario literario: Emilio Gavilanes

Emilio Gavilanes

 

“En mis inicios había muchas menos editoriales. El simple hecho de publicar era una pequeña consagración. Ahora publicar, por sí mismo, no es nada. La inmensa mayoría de los libros son igual de invisibles antes de ser publicados que después”. E. G.

 1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Recuerdo muy bien cuándo nació en mí el impulso de escribir de una manera “seria”, digamos. Tenía 15 años y me propuse ser Leonardo da Vinci. Dibujaba y escribía sin parar: inventos, fábulas, observaciones del mundo natural, anotaciones sueltas… Tres años después quise ser Kafka, o, en su defecto, Thomas Mann. Ya ves.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Un poco las dos cosas. Hay una idea, un esqueleto previo, más o menos fijo, con un principio y un final. Pero en el camino, al dotarlo de carne, sangre, nervios y demás, surgen muchas cosas inesperadas, que no sé de dónde salen.

3 ¿Cuál es tu género preferido como escritor y cuál como lector?

Como escritor, el cuento. Como lector, soy un todo terreno: me gusta el cuento, la poesía, el libro de historia, el ensayo, la novela… Me gusta mucho el libro misceláneo, el libro que contiene textos de longitud, tono, asunto, etc., diverso. Ahora lo que menos leo quizá sean novelas, aunque muchos de mis libros favoritos son novelas (Las aventuras de Huckleberry Finn, Kim de la India, Peter Pan, Misericordia…). Hay muchas novelas que me cuesta horrores leerlas. Me impacientan muchas de sus escenas, aun sabiendo que son necesarias.

Sigue leyendo…

Cuestionario literario: Víctor Espinoza Herrera

Víctor Espinoza Herrera

“La autoedición es una herramienta para quien no desea enfrentarse al escrutinio de las editoriales, las cuales se convierten en calificadoras de una obra y en ocasiones, sólo guardan en sus bodegas los libros publicados después de mucho trabajo personal del escritor”. V.E.H.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Tengo 65 años, empecé a escribir siendo estudiante en el nivel de secundaria.

Sin pretensiones de publicar. Sólo que los amigos lo leyeran.

Aquellos trabajos se extraviaron. En el nivel de estudio profesional para ser maestro de primaria, retomé la escritura con historias cortas y algunas poesías.

Hoy, hace dos años, ya perteneciendo a la Sociedad de Escritores de Ciudad Juárez A.C., escribo ya con la pretensión de publicar y vender a baja escala. Al momento, tengo 4 obras escritas) y participación en 5 obras colectivas.

Sigue leyendo…