Cuento de Abelardo Castillo: Fermín

No hay un solo escritor en el mundo que pueda escribir borracho. La literatura exige lucidez. Los escritores alcohólicos escribían sobrios. Malcolm Lowry no pudo haber escrito Bajo el volcán borracho. O Días sin huella de Charles Jackson, porque es evidente que el autor cuando escribió estaba sobrio. No se puede hacer ninguna cosa demasiado drogado, ni demasiado borracho.

Abelardo Castillo, La Nación, 22-1-2017

 

FERMÍN

Fermín no era mejor que nadie, al contrario, tal vez fuera peor que muchos. No necesitaba estar muy borracho para romperle las costillas a su mujer, y prefería ir a gastarse la plata al quilombo en vez de comprarle alpargatas al chico. Era sucio, pendenciero y analfabeto. Opinaba que no se precisa ir al colegio para aprender a juntar fruta.

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3 historias cortas de Petronio

3 historias cortas de Petronio

Hoy os ofrecemos tres historias cortas del escritor latino Petronio, de nombre completo Cayo Petronio Arbiter. No sabemos gran cosa de él, más allá de lo que nos contó el historiador Tácito. Al parecer fue un hombre de mundo, elegante, con ciertas aptitudes sociales que le iban a servir para organizar algunos de los espectáculos que se celebraban en la corte de Nerón.

Pero dime con quién te juntas… En fin, le acusaron de haber participado en una conjura contra Nerón y eso hizo que se suicidara (en el año 65 o 66). Antes tuvo tiempo de redactar algunos de los crímenes de tan dañino emperador.

Su obra más famosa es El Satiricón, un mosaico de las costumbres romanas del siglo I, por lo general obscenas. Después de dos siglos de su redacción, las narraciones breves de Petronio siguen deleitándonos. Y, como muestra, aquí tenéis tres botones. Disfrutadlas.

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Roberto Bolaño y Monsieur Pain

Roberto Bolaño y Monsieur Pain

Un poco turbado por la novedad de la situación le rogué que tomara asiento mientras procedía a cambiarme en el cuarto contiguo. Pareció no oírme; durante unos instantes permanecimos inmóviles, como si nos contempláramos desde un ángulo hasta entonces inédito, ambos envueltos en algo que se asemejaba a la urgencia y a la timidez. Del exterior no llegaba el más leve ruido, sí acaso un murmullo a cosa indescifrable en el aire, a materia suspendida, y la luz que contorneaba su figura, poseía la intimidad gris de ciertas mañanas parisinas.

Dos cuentos húngaros

Dos cuentos húngaros

El escritor y miembro de la Academia de Ciencias Húngaras Gyula Illyés publicó en 1953 Setenta y siete cuentos populares húngaros (Hetvenhét magyar népmese1953), donde, como su nombre sugiere, recogía y elaboraba setenta y siete cuentos de la tradición literaria de su país. Al parecer, estos cuentos están en todas las casas húngaras, alimentando la imaginación de los más pequeños, generación a generación.

La editorial española Minúscula publicó Gente de las pusztas, de Gyula Illyés en 2002. Confieso que yo no conocía a este autor, y menos aún el libro que he citado. Reproduzco dos de esos sesenta y siete cuentos húngaros, que he leído en LHO.ES Literatura húngara. Ambos cuentos, “La pequeña vejiga” y “Su Majestad Miau”, están traducidos por Tomàs Escuder Palau.

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Una historia corta de Antonio Montaña: Un aire turbio

 

Juicios exprés, y a veces ni siquiera eso. Y luego el paredón, o el cuchillo en el cuello o el balazo en la nuca. Así se resolvían los conflictos políticos y las intrigas pueblerinas en Colombia desde los años cuarenta en adelante. Entonces ya era un país dividido en dos bandos irreconciliables. Matar al enemigo era siempre un mero trámite cotidiano, como cambiarles el agua fresca a los pollos.

Este y no otro es el cuadro que pinta Antonio Montaña, importante escritor colombiano de la generación del cincuenta, en “El aire turbio”. El cuento tiene una construcción perfecta. El lenguaje es el apropiado para ir recreando el clima de indolencia por un lado y el de la violencia, por otro. A su vez, ya no refiere a una violencia soterrada, sino una violencia palpable día a día, en esa sociedad, tanto que se confunde con los oficios religiosos, las comidas típicas en las fondas, el guayabo (la resaca después de una noche de juerga) y los juegos de billar en la cantina. Otro aspecto notable es el ritmo de la narración: A la primera lectura pareciera de un andar lento, pero el relato tiene un vigor y una dinámica  que van enhebrando los hechos, a paso de tambor, para concluir con un desenlace inesperado. Realmente inesperado…

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‘Mis enlaces y yo‘, una guía práctica para ganar dinero con Amazon

“A las personas se las moldea durante toda la vida para ser empleados. El sistema les dirige durante un montón de años para que aprendan a hacer algo (lo que sea), y luego una tercera persona/empresa/organismo les dé dinero a cambio de esa habilidad que han aprendido.

No hay ninguna etapa en toda la educación obligatoria que enseñe a los jóvenes a comprender cómo se genera y cómo se mueve el dinero en el mundo, cómo enfrentarse a los problemas desde distintas soluciones, y cómo tener pensamiento y habilidades propias para crear sistemas (no para aprender habilidades y esperar que otros nos paguen por ellas).

A una persona que ha estado durante un montón de años dentro de esta rueda, y que a lo mejor se ha quedado sin empleo o está pasando una necesidad, no puedes llegar y decirle: ale, emprende un negocio por tu cuenta. Así, de buenas a primeras. Eso es un peligro. Y así muchos se la pegan, claro”. J.M.A.R

El cacereño José María Ávila Román se mueve en diversos frentes. Ha publicado dos libros sobre la Semana Santa en Cáceres (Semana Santa de Cáceres. Los años perdidos (1970-1986) y No sus fieis de las horquillas), trabaja en marketing desde 2004, dirige la web comprarmicafetera.com y ha publicado recientemente Mis enlaces y yo. Guía práctica para afiliados de Amazon, libro sobre el que vamos a charlar un rato. Este libro está publicado, como todos los suyos, en QVE (antes llamada Uno Editorial).

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Cuestionario literario: Almudena Hernández Martínez

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Comencé a escribir poesía con 15 años. Aunque ya me gustaba leer desde hacía mucho tiempo. Después de un tiempo en la adolescencia sumida en la poesía comencé a escribir pequeños relatos, historias sueltas que se me ocurrían, y fue ya con 18 años cuando me propuse escribir novelas mas largas. Hasta el día del hoy.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Normalmente mi manera de trabajar es la siguiente. Trabajo a partir de una idea que suelo madurar durante semanas, en ocasiones, meses. Después de eso hago un pequeño esquema que me sirve de guía. Cuando ya estoy dispuesta a sentarme a escribir, por ejemplo, el primer capítulo de la novela ya es la  inspiración la que toma partido. A partir de ahí estoy en manos de ella.

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