Cuestionario literario: Álvaro Valderde

Poeta Álvaro Valderde

“De entrada, [la autoedición] no la recomiendo, pero comprendo que se recurra a ella. Prefiero el camino tradicional, por arduo que resulte. Pero Felipe Núñez, por ejemplo, se autoeditó cuando empezaba y no por eso deja de ser, a mis ojos, un poeta más que considerable. No es un asunto de prestigio o desprestigio. No siempre es fácil ser objetivo ante una obra propia. Por eso el editor… Además, me da que algunos, que no merecen tal nombre, se aprovechan de autores que no han tenido suerte, o no la han buscado, con los editores al uso. Es lo peor. Pero a eso no lo llamaría autoedición”.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Como todos, supongo. En la adolescencia, aquejado de los turbios males de esa edad y con la intención de intentar entender lo que pasaba y encontrar, de paso, algo de consuelo.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

No, en poesía (y uno ha escrito sobre todo poemas), planificar resulta imposible. A mí, quiero decir. Cada poema surge (o surgía, cada vez se le aparecen a uno menos) de su propio misterio. Luego uno intenta fijar en palabras ese estado de asombro o de perplejidad. Según llega. Más tarde, reunidos unos cuantos poemas, das forma definitiva al libro. O algo así.

3 ¿Cuál es tu género preferido como escritor y cuál como lector?

La poesía, sin lugar a dudas. Como escritor y como lector. También me gusta mucho el ensayo literario, los diarios (lo siento, Borges) y ese género de géneros, híbrido, donde se reúne un poco de todo, del aforismo a las memorias. Lo que llevo peor es la narrativa: cuentos y novelas, aunque soy consciente de que esa limitación me impide disfrutar de libros extraordinarios.

4 ¿Escribes pensando en un lector específico o crees que cualquier persona es un lector en potencia de tu obra?

No, cuando escribo no tengo en cuenta a otro lector que no sea uno mismo, el primero que lee lo que escribo. Y no siempre de manera consciente. Supongo que sobre él proyecto una suerte de lector ideal.

5 ¿Te costó mucho encontrar editor para tu primer libro?

Lo encontré, como tantos, presentándome a un premio. En aquel contexto, supuse que era lo mejor. Tuve suerte, aunque la edición del libro fuera infame.

6 ¿Qué opinas de los muchos premios literarios que se convocan hoy día?

Alguna vez, en el blog y en algún artículo, me he manifestado al respecto. Hay muchos, sí, y no todos limpios, lo sabemos de sobra, pero permiten dar salida a muchos libros que de otra manera… Es que, como dijo el otro, somos muchos. Tal vez demasiados.  

Por lo demás, siempre he pensado que lo de presentarse a premios debería ser un pecado de juventud. Soy un iluso.

7 ¿Vivir de la literatura es una utopía?

O casi. En poesía, no digamos. Nunca, hablo de mí, me lo he planteado. Por falta de ambición, a buen seguro. Ya en serio, pienso que vivir de un trabajo distinto preserva la escritura de posibles amenazas indeseables. La de cumplir con un contrato, pongo por caso. La de publicar a fecha fija, sí o sí. Si no vives de eso puede que tu ritmo sea otro. Por lo demás, admiro (y hasta envidio) a quienes tienen por oficio el de escritor. 

8 ¿Qué diferencias encuentras entre el mundo editorial de tus inicios como escritor y el actual?

Muchas. Y me centro en la edición de poesía. Mi primer libro, publicado en la oscura provincia y en una institución oficial, es de 1985. Desde entonces, ese mundo ha ganado en calidad y belleza, si bien no faltaban en aquel tiempo editoriales cuidadosas. Algunas perviven. Ahora todas son más profesionales, en el mejor sentido. Más allá de la factura del libro (que en poesía suele ser excelente), la distribución sigue siendo la clave. Y con lo que se vende la pobre… Ya se ve el sitio que reservan a la lírica en las librerías, excepciones mediante.

9 ¿En qué medida crees que pueden ayudar las redes sociales a difundir la obra de un escritor?

En bastante. El problema es que la saturación no ayuda. Ni la falta de rigor. Lo complicado es abrirse paso en medio de una selva de proporciones fabulosas, en más de un sentido.

10 ¿Qué opinas del libro digital?

No lo uso. Ni me gusta. Sin duda, prefiero el papel. Eso sí, al que le interese… Es verdad que los problemas que uno tiene en casa con los libros acumulados…

11 ¿Qué opinas de la autoedición?

De entrada, no la recomiendo, pero comprendo que se recurra a ella. Prefiero el camino tradicional, por arduo que resulte. Pero Felipe Núñez, por ejemplo, se autoeditó cuando empezaba y no por eso deja de ser, a mis ojos, un poeta más que considerable. No es un asunto de prestigio o desprestigio. No siempre es fácil ser objetivo ante una obra propia. Por eso el editor… Además, me da que algunos, que no merecen tal nombre, se aprovechan de autores que no han tenido suerte, o no la han buscado, con los editores al uso. Es lo peor. Pero a eso no lo llamaría autoedición.

12 ¿Consideras positivos los talleres de escritura creativa o piensas que no se puede enseñar a escribir?

Pueden ayudar. Y de hecho ayudan. Si quienes los imparten tienen la formación precisa, estupendo. Uno los entiende, sobre todo, como talleres de lectura. Por lo demás, el candidato debe llevar ya puestas ciertas condiciones si quiere dar en escritor. Que, como dijo mi maestro César Simón, es ante todo una cuestión de carácter.

13 Con el paso de los años algunos escritores acaban eliminando ciertos títulos de su semblanza. Aunque no precisamos conocer el nombre, ¿hay algún libro de los tuyos que te satisficiera en tus inicios, pero que ahora preferirías no haber escrito?

He explicado alguna vez que con mi primer libro, Territorio, mantengo desde hace años unas relaciones complicadas. En las lecturas públicas sólo leo el último poema. Con todo, soy consciente de que ya estaban en él, siquiera apuntadas, todas las obsesiones que me han perseguido a lo largo de los años, libro a libro. Para avanzar, está claro que no hice mal en escribirlo. Si llegara ese momento, ¿lo incluiría en mis poemas reunidos? Aún no lo sé.

14 Para ese lector que aún no ha leído nada tuyo, por favor, recomiéndanos uno de tus libros. Cuéntanos brevemente cómo fue el proceso de creación y por qué has elegido ese título y no otro con vistas a nuevos lectores de tu obra.

Elegiría una antología que reúne poemas de 1985 a 2010 y que editó La Isla de Siltolá con prólogo y selección de Jordi Doce: Un centro fugitivo. Si tuviera que seleccionar un libro en concreto, señalaría Una oculta razón (y no sólo por lo del Loewe) o el último hasta ahora: Más allá, Tánger. Eso sí, como todos los autores, reconozco que, como hijos míos que son, asumo y estimo todos los que me atreví a publicar.

En cuanto al proceso, la antología es fruto de un camino recorrido a lo largo de 25 años de escritura y los otros dos se escribieron de forma muy distinta. Poco a poco el primero, en torno a un lustro, y en menos de un mes el segundo. 

Tánger, Álvaro Valverde

15 Recomiéndanos, por favor, dos libros cuya lectura te haya impactado. Uno de un autor clásico y otro de un autor contemporáneo. (Da igual el género).

Me lo pone usted difícil. Bote pronto, esto no es para pensárselo mucho, pongamos que una antología de poemas de la Dinastía Tang (donde no falten Li Bai, Du Fu o Wang Wei) y La realidad y el deseo, de Luis Cernuda.

 

Muchas gracias. Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos literarios.

© Fotografía: Pedro Gato


Álvaro Valverde (Plasencia, 1959). Es autor de libros de poesía como Las aguas detenidas, Una oculta razón (Premio Loewe), A debida distancia, Ensayando círculos, Mecánica terrestre, Desde fuera, Plasencias y Más allá, Tánger. Ha publicado también dos novelas, Las murallas del mundo y Alguien que no existe, además de una selección de artículos periodísticos, El lector invisible, y un libro de viajes, Lejos de aquí. Ejerce la crítica de poesía en El Cultural, así como en algunas revistas literarias (Turia, Clarín, etc.). (Blog) (Facebook).

Francisco Rodríguez Criado es escritor y corrector de estilo y trabaja como redactor de contenidos para publicaciones de diversa temática. Su blog Narrativa Breve es uno de los espacios literarios más leídos en lengua castellana. Es también el creador de Literatura.fm, portal de podcasts literarios. El diario Down, testimonio literario sobre la paternidad y el síndrome de Down, es su último libro. (Web) (Facebook).

 

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