Cuestionario literario: Eloy M. Cebrián

Eloy M. Cebrián, encuesta literaria
Escritor Eloy M. Cebrián

“La crisis ha pasado factura y las editoriales procuran apostar menos e ir sobre seguro. Hay también otro cambio que me indigna bastante, y me refiero a la proliferación de intrusos en las mesas de novedades: rostros televisivos, presentadores, cocineros… Toda esa morralla editorial cierra el camino de los auténticos talentos, y con el tiempo la cultura de este país pagará un precio por ello”.

E.M.C.

 

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Al margen de algunos escarceos juveniles, comencé a principios de los noventa, cuando ya tenía mis buenos treinta años. Mi pretensión al principio era simplemente publicar, lo que por entonces me parecía una meta inalcanzable, casi un sueño.

 

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Siempre planifico. En algunos casos, como en el caso de mis novelas sobre Cervantes, lo primero que escribo es una especie de modelo a escala de la novela, una sinopsis muy detallada que en la jerga literaria se suele llamar “escaleta”. La escaleta de “Madrid, 1616” tenía más de cuarenta páginas en líneas apretadas. Esto me ayuda muchísimo y me da seguridad. Es como si la parte principal del trabajo estuviera ya terminada. Por supuesto, siempre se debe dejar sitio para las ideas que sobrevienen sobre la marcha y los detalles, que en narrativa lo son todo (Dios está en los detalles, como dijo Mies Van der Rohe). Pero procuro ceñirme al plan original, que me permite, además, tener una visión del conjunto.

 

3 ¿Cuál es tu género preferido como escritor y cuál como lector?

La novela en ambos casos, sin duda.

 

4 ¿Escribes pensando en un lector específico o crees que cualquier persona es un lector en potencia de tu obra?

El primer lector es el propio autor. Gran parte del proceso de escritura consiste en releer una y otra vez. Incluso me valgo de uno de esos sintetizadores de voz para escuchar los capítulos una vez terminados y comprobar qué tal suenan. Por eso creo que escribo para satisfacer a un lector que se parece mucho a mí.

Cuando se trata de narrativa juvenil, procuro recuperar a mi yo adolescente, que todavía anda por aquí abajo.

 

5 ¿Te costó mucho encontrar editor para tu primer libro?

Muchísimo. Al final publiqué en una editorial institucional, la de la Diputación de Albacete, con nula distribución. Sin embargo, el libro fue un éxito a nivel local y es una de las pocas publicaciones de la Diputación que han llegado a agotarse. Unos años después la volví a publicar a escala nacional. Fue una buena experiencia. Una forma de darme a conocer, aunque fuera en mi entorno más inmediato, y de animarme a seguir en la brecha.

 

6 ¿Qué opinas de los muchos premios literarios que se convocan hoy día?

No me interesan demasiado ni creo que conduzcan a ningún sitio.  Si habláramos de poesía, quizás mi opinión sería distinta, pero creo que el peor error que puede cometer un narrador es convertirse en un escritor de premios. En cuanto a los grandes premios de novela, los que realmente impulsan una obra y una carrera, pueden resultar útiles para dar a conocer un libro. Suelen tener un ganador pactado de antemano, pero la recomendación de un jurado puede ayudar a publicar una obra que, de otro modo, pasaría desapercibida.

 

7 ¿Vivir de la literatura es una utopía?

Para mí, sí. Aunque con el tiempo se ha convertido en una buena ayuda, algo así como un par de pagas extra. Aclaro que en  este caso entiendo por literatura, además de los adelantos y royalties de las publicaciones, todas las actividades asociadas a ella, como charlas, columnas en prensa, participación en jurados, etc.

 

8 ¿Qué diferencias encuentras entre el mundo editorial de tus inicios como escritor y el actual?

Creo que ahora es más refractario para los nuevos autores. La crisis ha pasado factura y las editoriales procuran apostar menos e ir sobre seguro. Hay también otro cambio que me indigna bastante, y me refiero a la proliferación de intrusos en las mesas de novedades: rostros televisivos, presentadores, cocineros… Toda esa morralla editorial cierra el camino de los auténticos talentos, y con el tiempo la cultura de este país pagará un precio por ello.

 

9 ¿En qué medida crees que pueden ayudar las redes sociales a difundir la obra de un escritor?

Son útiles, sin duda, aunque hay que procurar usarlas con prudencia. Ya he perdido la cuenta de los “amigos” de Facebook a los que les he dado el pasaporte por su desmedida ansia de promoción. Por cansinos, vamos. Muchos escritores que están en Facebook y en Twitter olvidan que una buena parte de sus contactos son también escritores, y que la reacción que consiguen al darse pisto es justo la contraria de la que pretenden.

10 ¿Qué opinas del libro digital?

Como invento me parece estupendo. Leer en digital es agradable y cómodo. Yo lo hago con frecuencia. Para personas con discapacidades es fantástico. La letra se puede aumentar tanto como se necesite. Es ligero y lo pueden manejar con facilidad personas a quienes les cuesta sostener un volumen grueso en las manos, sobre todo ancianos.

El problema, naturalmente, es el de las descargas ilegales, el pirateo. La industria editorial va a tener que replantear todo su negocio, porque no tiene sentido que un libro digital cueste lo mismo que una edición en rústica. Sin embargo, me temo que no hay fórmulas sencillas. Tal vez algo en la línea de las tarifas planas o las suscripciones. Pero en este país tenemos un grave problema educativo y mucha gente seguirá prefiriendo no pagar por aquello que puede tener gratis. El resultado es que el libro digital está provocando estragos en la industria editorial, y cerrando todavía más puertas a los autores. Todos mis libros que han tenido algún éxito o popularidad se pueden descargar gratis. Algunos han aparecido en las webs piratas al día siguiente de que se publicara su versión digital “legal”.

 el juego de los muertos, eloy m. cebrián

11 ¿Qué opinas de la autoedición?

A mí me interesa mucho, porque me fascina todo el proceso de confección de un libro: maquetación, diseño de cubiertas, edición del texto, papel, imprenta, etc. De hecho, he escrito algún libro con la intención de autopublicarlo en una pequeña editorial, El Problema de Yorick, que en realidad es una asociación cultural que fundamos hace años para dar cobertura a una revista literaria. Ahora bien, cuando se elige esta vía uno tiene que ser consciente del alcance limitadísimo de esos títulos. En cuanto a las denominadas “editoriales” de autoedición, creo que son simples empresas de servicios editoriales que hacen de intermediarios entre los autores y las imprentas. En los peores casos, se trata de desaprensivos que se lucran aprovechando la ilusión de la gente.

12 ¿Consideras positivos los talleres de escritura creativa o piensas que no se puede enseñar a escribir?

He impartido talleres de escritura y sí los considero positivos. Creo que los alumnos pueden aprovechar los consejos de personas que ya llevamos parte del camino recorrido. Sirven para que la gente se conozca y se  brinde apoyo mutuo. Esta es una actividad muy solitaria y es fácil caer en el desánimo.

 

13 Con el paso de los años algunos escritores acaban eliminando ciertos títulos de su semblanza. Aunque no precisamos conocer el nombre, ¿hay algún libro de los tuyos que te satisficiera en tus inicios, pero que ahora preferirías no haber escrito?

No. Todos tienen su rinconcito en mi corazón.

14 Para ese lector que aún no ha leído nada tuyo, por favor, recomiéndanos uno de tus libros. Cuéntanos brevemente cómo fue el proceso de creación y por qué has elegido ese título y no otro de cara a nuevos lectores de tu obra.

Siempre he pensado que mi mejor novela es “Los fantasmas de Edimburgo”. Es una obra larga y ambiciosa, las memorias de un canalla y un trepa. Dicho esto, sonará extraño que confiese que tiene muchos elementos autobiográficos, pero así es. Creo que a la gente de mi generación le puede interesar mucho y se sentirán identificados en muchos pasajes. Además, es un libro divertido, impregnado de un humor feroz y de un sarcasmo que suele ser una nota predominante en mi escritura. Es el libro que más se parece a mí. Fue el trabajo de dos años y conoció varias versiones hasta llegar a publicarse. Por desgracia, no acabó en la editorial adecuada. Ahora no es fácil de encontrar, aunque espero que pronto haya una nueva edición.

15 Recomiéndanos, por favor, dos libros cuya lectura te haya impactado. Uno de un autor clásico y otro de un autor contemporáneo. (Da igual el género).

Es muy difícil elegir solo dos libros entre tantos como me han dejado huella. Seguramente me arrepentiré de la elección conforme respondo. Pero vamos a tirarnos en plancha. Como clásico elijo Madame Bovary, de Flaubert. En cuanto a contemporáneos, me quedo con Expiación, de Ian McEwan. Y si me permites, un título a medio camino entre lo clásico y lo contemporáneo, Cien años de soledad.

 

Muchas gracias. Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos literarios.

Y usted que lo vea. Gracias a ti.


Eloy M. Cebrián (Albacete, 1963) estudió Filología y es profesor en un instituto de su ciudad natal. Su actividad literaria abarca la novela para adultos y la narrativa juvenil. Para los jóvenes ha escrito Bajo la fría luz de octubre (Premio Jaén), Bucéfalo, memorias del caballo de Alejandro, Operación Beowulf y ¿Por qué se fastidia todo al cumplir los 17? En cuanto a su producción para adultos, destacan las novelas El fotógrafo que hacía belenes (Premio Francisco Umbral), Los fantasmas de Edimburgo, Madrid, 1605 (escrita en colaboración con Francisco Mendoza), y su continuación, Madrid, 1616. Su última novela es El juego de los muertos, una historia de género fantástico en torno al mundo del espiritismo. Como autor de narrativa breve ha recibido numerosos galardones. Sus relatos se han recogido en los libros Las luciérnagas y 20 cuentos más y Comunión, y figuran en importantes antologías del relato español contemporáneo. Sus colaboraciones semanales en prensa han aparecido recopiladas en los dos volúmenes de La Ley de Murphy. Es, además, traductor literario ocasional y desde el 2000 codirige la revista de creación literaria El Problema de Yorick. (Web) (Facebook)

Francisco Rodríguez Criado es escritor y corrector de estilo. Su blog Narrativa Breve es uno de los espacios literarios más leídos en lengua castellana. El Diario Down es su último libro. (Facebook).


Entrevista a Eloy M. Cebrián

Cuento de Eloy M. Cebrián: Las luciérnagas


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