Cuestionario literario: Miguel Ángel Carmona del Barco

Miguel Ángel Carmona del Barco.

Miguel Ángel Carmona del Barco. Fotografía: Verónica Pintiado

Cuando entiendes que buscar un editor implica hacer un trabajo de investigación y bucear en catálogos hasta dar con aquel sello en el que tu texto pueda encajar —un proceso largo y que requiere esfuerzo— empiezas a tener ciertas posibilidades de éxito. Uno no debe tirarle su manuscrito a veinte editores como si fuera una bomba de racimo. Debe encontrar a su editor y hacerle ver que ha escrito ese libro para su sello. Y tiene que ser verdad, porque el editor conoce mejor que tú su oficio y su catálogo. Y si lo consigues, sólo te falta un pequeño paso: le tiene que gustar tu libro. M.A.C.d.B.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Existen pruebas documentales de incursiones en mi infancia, pero imagino que como las de cualquier niño de esa edad, es decir, sin pretensiones. Hasta mi adolescencia no empecé a escribir con la intención de zafarme de la mediocridad. Un día me percaté de que se me daba ligeramente bien. Al ser un adolescente que no destacaba en nada (lo que me procuró una invisibilidad tremendamente cómoda, al menos ahora lo veo así), en cuanto vi que podía agarrarme a algo para parecer más sofisticado, lo hice. Después me di cuenta de que podía construir algo más sólido en torno a esa habilidad, algo parecido a una manera de ser y de relacionarme con el mundo.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Al principio me limitaba a escribir una frase y a continuar como fuera y me encantaría poder seguir haciéndolo así. Sin embargo, ahora siento la necesidad de planificar, e incluso disfruto planificando, pero después me sobreviene una angustia estúpida cuando trato de desarrollar la trama conforme a esa planificación. Creo que sucede algo parecido con los viajes. Cuando eres más joven, coges el tren y no te preocupa nada más. Pero cuando vas creciendo, disfrutas mucho planificando el itinerario, el equipaje, etc., aunque después el viaje en sí rara vez cubre tus expectativas. También, con el tiempo, las lecturas y el estudio, se te cuelan en la mente muchas supuestas reglas de “cómo deberían ser las cosas”, reglas que si no las destilas liberando el excedente en alguna cloaca, te contaminan. Lo primero que hacen es matar cualquier cosa que viva en tus textos y convertirla en una suma de coordenadas. Sin embargo, esas reglas o más bien el conocimiento necesario para destilarlas, es lo único que te permite avanzar en el oficio y no quedarte atrapado en una presunta genialidad que, normalmente, tiene mucho más de autocomplacencia y de benevolencia de tus seres queridos que de verdadero talento.

3 ¿Cuál es tu género preferido como escritor y cuál como lector?

No tengo ni idea. Soy un lector errático y un escritor vampiro. Lo que leo me influye mucho en mi estilo. Ahora me interesa mucho esa voz que habla en Claus y Lucas, de Agota Kristoff, pero que también encuentro en Signor Hoffman, de Eduardo Halfon, o incluso en Jack Black o Choukri. Pero también amo a Steinbeck y a Flannery, y en menor grado a Mailer, Carver, Cheever, Héctor Manjarrez, Fontanarrossa o José Ignacio Aldecoa, y, aunque me siento más alejado de ellos ahora precisamente por el uso de la tercera persona, disfruto mucho con sus textos.

4 ¿Escribes pensando en un lector específico o crees que cualquier persona es un lector en potencia de tu obra?

Sinceramente, no escribo pensando en ningún lector. Al escribir en primera persona, lo único que me importa es no falsear la voz del personaje. Podría decir que escribo pensando en el personaje como si él fuera mi lector. Si a él le vale, a mí también.

5 ¿Te costó mucho encontrar editor para tu primer libro?

Creo que en el verbo que utilizas en la pregunta está la clave. Cuando entiendes que buscar un editor implica hacer un trabajo de investigación y bucear en catálogos hasta dar con aquel sello en el que tu texto pueda encajar —un proceso largo y que requiere esfuerzo— empiezas a tener ciertas posibilidades de éxito. Uno no debe tirarle su manuscrito a veinte editores como si fuera una bomba de racimo. Debe encontrar a su editor y hacerle ver que ha escrito ese libro para su sello. Y tiene que ser verdad, porque el editor conoce mejor que tú su oficio y su catálogo. Y si lo consigues, sólo te falta un pequeño paso: le tiene que gustar tu libro.

En mi caso no podría decir si me costó mucho o poco. Fue un proceso largo, pero publicar con Salto de Página pasó de ser un sueño a un objetivo y, después, una realidad.  

6 ¿Qué opinas de los muchos premios literarios que se convocan hoy día?

Creo que son útiles para el escritor. Pueden suponer una fuente de ingresos mucho más lucrativa que los derechos de autor y también una manera de que el escritor genere o apuntale su confianza en momentos de bajón. Y si no los ganas, no pierdes nada, así que, ¿quién podría tener algo en contra de ellos?

7 ¿Vivir de la literatura es una utopía?

Vivir de la literatura es posible. Otra cosa es qué tipo de vida estás dispuesto a llevar, que tipo de jubilación quieres tener, etc. Quizá sean cosas que uno no se plantea con veinte años, pero con unos pocos más y dos niños, desde luego que sí. Claro que, vivir de la literatura implica cualquier cosa que tenga que ver con los libros: talleres, charlas, correcciones, artículos, concursos, proyectos culturales para las administraciones, etc. Lo que ocurre es que hay que dedicarle tantas horas al día que no tienes tiempo para escribir y, si no escribes, no mantienes el prestigio que te permite cobrar por hacer todas esas cosas. Es un círculo vicioso de estrés e insatisfacción que sólo puede compensarse con grandes chutes de ego cuando ves tu libro en los escaparates de las librerías, en los recomendados, en las reseñas de los principales medios.

Lo que para mí no está tan claro que vivir de la literatura sea deseable. Para mí, la literatura es un vicio que me pago trabajando en una oficina. Soy libre de escribir o no, y lo hago únicamente porque yo soy eso, escritor. Me parece que sentirme libre para actuar conforme a lo que soy es sano y recomendable.

8 ¿Qué diferencias encuentras entre el mundo editorial de tus inicios como escritor y el actual?

Puede decirse que me he iniciado en el mundo editorial en este tiempo.

9 ¿En qué medida crees que pueden ayudar las redes sociales a difundir la obra de un escritor?

Para un autor como yo, que vive en Badajoz a un par de años de distancia de Madrid, las redes son útiles para establecer y mantener contactos con otros escritores, librerías, editoriales. Por lo demás, me parece que las redes sirven para que la gente que ya te lee sepa que sigues vivo, pero muy poco para que la gente que no te conoce decida leerte.

Para mí, el problema es que todo me resta tiempo para escribir. Cuando el único rato que tienes para trabajar en tu novela es de cinco de la mañana a siete, antes de irte a la oficina, cualquier tarea que te robe un minuto de ese tiempo no es bienvenida. Creo que la clave es estar bien asesorado y ceñirse a unos objetivos prefijados. Parece que basta con decir la frase: las redes son una herramienta, para parecer un experto. Pero no es ningún mérito darse cuenta de eso. La motosierra también lo es. Sin embargo, a nadie se le ocurre ponerse a talar un bosque sin saber cómo se maneja sólo porque se ha dado cuenta de que es una herramienta. Yo estoy en ese proceso de aprender a manejarlas aunque a veces tengo ganas de regresar a los noventa.

10 ¿Qué opinas del libro digital?

Como lector, no me interesa si se limita a reproducir el libro tradicional sin aportar nada nuevo. Ahora, Páginas de Espuma ha lanzado Relatos Revueltos, un portal en el cual puedes comprar relatos sueltos, como cigarrillos de kiosko, y hasta armar tu propia colección. Eso sí me parece interesante como lector, y también como coordinador de talleres de escritura.

11 ¿Qué opinas de la autoedición?

Para empezar, creo que en este país se le llama autoedición a lo que no es. Autoedición —y hablo así porque publiqué tres novelas por este método— es aprender a maquetar con InDesign y Photoshop, aprender a negociar con imprentas, a darles los ferros listos para impresión, ir a recoger tus libros en tu coche y pasearlos por las distintas ciudades concertando tus propias presentaciones con los libreros, y que tu distribuidora sea un transportín comprado en el LIDL cargado de cajas. La autoedición me dio muchas satisfacciones y también muchos quebraderos de cabeza, y no elegí ese camino porque todas las editoriales rechazaran mis manuscritos. Lo elegí porque no tenía ni idea de cómo dirigirme a ellas.

Lo que me sorprende es que escritores éditos y con cierto prestigio arremetan contra los autores principiantes que optan por la autoedición, como si fuera algo deshonesto, algo de perdedores. Su principal argumento es que si un editor no ha confiado en tu obra, no deberías pagar para que fuera publicada. Y digo que me sorprende porque dudo que alguien que considera que el reconocimiento externo es más importante que el propio pueda escribir ni siquiera un buen cuento. En el tiempo en que yo autoedité nunca me encontré con uno de estos trolls, pero no me gusta la idea de que alguien que decide hoy invertir su dinero en ver su libro publicado, sea pagándole a otro o aprendiendo él mismo a imprimir y distribuirlo, tenga que aguantar críticas injustificadas.

12 ¿Consideras positivos los talleres de escritura creativa o piensas que no se puede enseñar a escribir?

Ambas cosas. Hace cuatro años fundé el CELARD, la única escuela de escritura de Badajoz, y en este tiempo han pasado más de cien alumnos por mis talleres. Lo primero que les digo es: no toméis lo que digo por cierto. Yo no puedo enseñaros cómo se escribe. Sólo puedo deciros cómo lo hago yo.

No creo que se pueda enseñar a escribir. Creo que se puede ayudar a aprender, despertando el interés por reflexionar sobre determinados aspectos del proceso creativo, poniéndole nombre a recursos, técnicas, etc., creando alicientes para que los alumnos escriban, fomentando la autocrítica. También asesorando sobre un corpus de lecturas, ecléctico, útil. Pero me parece fundamental que el taller sea un espacio de aprendizaje colaborativo y no una clase magistral.

13 Con el paso de los años algunos escritores acaban eliminando ciertos títulos de su semblanza. Aunque no precisamos conocer el nombre, ¿hay algún libro de los tuyos que te satisficiera en tus inicios, pero que ahora preferirías no haber escrito?

La verdad es que no. Aunque a mí me guste más lo que hago ahora, tengo la sensación de que tendría más futuro si siguiera con esos narradores omniscientes, jueces y parte en la historia. Si considero Manual de autoayuda mi primer libro es porque los otros están escritos desde un lugar al que ahora mismo no pienso regresar, pero que tiene su público, sin duda. De hecho, muchos lectores a quienes esas novelas les gustaron han reaccionado con extrañeza a Manual de autoayuda. Por eso me parece importante poner distancia, no por vergüenza, ni mucho menos, sino por coherencia, para no despistar a los lectores.

Manual de autoayuda, miguel ángel carmona

14 Para ese lector que aún no ha leído nada tuyo, por favor, recomiéndanos uno de tus libros. Cuéntanos brevemente cómo fue el proceso de creación y por qué has elegido ese título y no otro con vistas a nuevos lectores de tu obra.

Bueno, esta es fácil: Manual de autoayuda. Es un libro compuesto por dieciocho relatos cortos, todos escritos en presente y en primera persona, que originalmente fue concebido como un catálogo de seres afectados por un trastorno de la personalidad o una crisis de identidad. Mi intención era destruir la barrera que hay entre el personaje/narrador y el lector, esa cuarta pared del teatro. Borja González, amigo e ilustrador, me dijo cuando discutíamos sobre la idea de la cubierta, que mis personajes se definen en relación a sí mismos y no en relación a su entorno. Creo que eso define bastante bien la idea de Manual de autoayuda. Personajes que confrontan la visión que tienen de sí mismos con lo que son en realidad, o con lo que querrían ser, y que buscan, en ese viaje, su identidad.

15 Recomiéndanos, por favor, dos libros cuya lectura te haya impactado. Uno de un autor clásico y otro de un autor contemporáneo. (Da igual el género).

No es un clásico en sentido estricto, pero ya hace casi un siglo que se escribió, así que ahí la dejo: Las uvas de la ira, de Steinbeck. A veces me sorprendía preguntándome: ¿por qué estoy tan inquieto si no está pasando nada? Con el tiempo eso se convirtió para mí en la experiencia lectora a conseguir con mis textos.

Contemporáneos y españoles, podría recomendar títulos concretos de Luisgé Martín, Juan Gómez Bárcena, Eloy Tizón, Sara Mesa o la ópera prima de Beatriz García Guirado, pero voy a quedarme con una novela que se publicó el año pasado y que quizá no obtuvo la repercusión merecida, teniendo en cuenta lo grande que es: Polaris, de Fernando Clemot. Si alguien quiere pasar este verano entre los glaciares islandeses, esta es una opción muy barata y que no tiene nada que envidiar al viaje real.

Muchas gracias. Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos literarios.

Ha sido un placer. Gracias a vosotros por el esfuerzo y el tiempo invertido en el fomento de la lectura.

Más información sobre las encuestas literarias en Grandes Libros.


Miguel Ángel Carmona del Barco (Badajoz, 1979) es licenciado en Humanidades y diplomado en Biblioteconomía y Documentación. En 2013 publicó su primera novela, La dignidad dormida, y ha sido receptor por tres años consecutivos de la Beca de Creación Literaria de la Junta de Extremadura. Actualmente dirige el Centro de Estudios Literarios Antonio Román Díez (CELARD), donde imparte talleres y cursos de escritura. También es colaborador habitual en diversos medios de radio y prensa escrita. Manual de autoayuda es su primer libro de cuentos. (Web) (Facebook)

Francisco Rodríguez Criado es escritor y corrector de estilo y trabaja como redactor de contenidos para publicaciones de diversa temática. Su blog Narrativa Breve es uno de los espacios literarios más leídos en lengua castellana. El diario Down, testimonio literario sobre la paternidad y el síndrome de Down, es su último libro. (Web) (Facebook).


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Artículos relacionados

Share

2 comentarios en “Cuestionario literario: Miguel Ángel Carmona del Barco

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share