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Cuestionario literario: Víctor Peña Dacosta

 Víctor Peña Dacosta

Las redes sociales son un arma fabulosa y, como todas las armas, conllevan una cierta responsabilidad: es decir, todos deberíamos usarlas para propagar aquello que consideremos que merece ser propagado, no el libro del amigo de un amigo que, aunque plagia descaradamente a Cortázar y de vez en cuando se le escapan unas cuantas faltas de ortografía, tiene un blog e igual nos acaba sacando… Si nos limitamos al círculo vicioso de chuparnos las pollas recíprocamente, se convierte en un arma que sirve como herramienta de coacción y, lo que es peor, en algo aburrido.

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Empecé desde muy pequeño y sin más pretensión que la mayor en aquellos años: que mis padres se sintieran orgullosos (hoy me conformo con no avergonzarles demasiado).

Posteriormente, gané algunos certámenes literarios y en 1º y 2º de Bachillerato fui la joven “mascota” de un taller literario que impartía nada menos que Gonzalo Hidalgo Bayal y en el que conocí a (futuros) autores como Juan Ramón Santos, Myriam Rubio, José García Alonso… Aprendí mucho y pareció que me lo iba a tomar algo más en serio, pero durante los años de Universidad me enfrasqué en otros menesteres y prácticamente dejé de escribir hasta que lo retomé a eso de los 22 o 23. Para entonces me había conquistado la poesía o había descubierto que la pereza me impedía desenvolverme en otros géneros (“Confieso que escribo en verso por pura pereza”, reconozco en mi primer libro). Y aquí sigo.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Depende. Hasta el momento, he publicado dos libros algo diferentes entre sí: el primero, La huida hacia delante es el producto de, una vez cribados, releídos y corregidos los mejores poemas que me habían ido surgiendo “sobre la marcha”, analizar qué quería expresar, qué libro tenía o podía llegar a tener entre manos y, sobre todo, qué le faltaba para estar completo o ser mejor. Por eso, la mayor planificación fue estructurar y completar el resto. Y corregir y borrar, claro, que es lo más importante, desesperante y divertido.

Mi segundo libro, muy breve, casi una plaquette (aunque yo prefiero el término “librino”), llamado Diario de un puretas recién casado, es una obrita que se acabó rebelando y pareció reclamar eso tan en boga del “derecho a decidir”: formaba parte de un poemario más amplio que estaba (y sigo) escribiendo, concretamente era un primer epígrafe centrado en el amor de pareja. En cierto modo parecía uno de los “ejercicios de taller” que a veces nos encargaba Gonzalo: en este caso, me había autoimpuesto intentar, por una vez, ser algo romántico, aunque fuera, qué remedio, sin abandonar mi pose sarcástica e irónica del infeliz que se cree, ay, de vuelta de todo… Ahora bien, ese epígrafe, casi unilateralmente, proclamó su independencia del resto del libro y solo quedó corregir, ver qué le faltaba, completarlo y darle un beso en la frente porque, aunque, chiquitajo, había decidido salir al mundo solo, coincidiendo, casualmente, con la celebración de la boda de su autor.

3 ¿Cuál es tu género preferido como escritor y cuál como lector?

Desde niño hasta los 17 años, prácticamente solo escribí relatos.

Desde los 22 hasta la actualidad solo me resulta “natural” expresar mi visión literaria del mundo en versos.

Además, lógicamente, he escrito algún artículo, bastantes reseñas y considero que soy bueno haciendo prólogos pero, como eso es algo que te tienen que pedir, hasta el momento solo he publicado dos “en solitario” y uno a medias con Víctor Martín Iglesias (para la antología de Manuel del Barrio Donaire ¿Por qué hay un plato que gira dentro del microondas?: si quieren, sáltense el prólogo pero no se la pierdan).

También estoy enfangado con un ensayo y me gustaría volver a escribir prosa. Otra cosa es que sea capaz de hacerlo con el tesón, la regularidad y la exigencia que considero que precisa.

Como lector, soy polivalente y leo y releo en todos los formatos, aunque llevo unos años que me cuesta acabar novelas (quitando las de Emmanuel Carrère y, en menor medida, Franzen, que me han reconciliado con el género) y mi impulso natural en los últimos tiempos en cualquier librería es tirar hacia la poesía y el ensayo.

4 ¿Escribes pensando en un lector específico o crees que cualquier persona es un lector en potencia de tu obra?

Utópicamente, escribo para un lector ideal pero, realmente, acabo haciéndolo para cualquiera. Me explico: mi escritura es metarreferencial y tiene mucho de reescritura y, a ser posible, relectura, dado que se basa en continuos guiños, referencias, homenajes, parodias y autoparodias. Es decir, me encantaría que el lector, oh, EL LECTOR, tuviera unas referencias literarias, culturales y futbolísticas similares a las mías, pillara las referencias y, en ocasiones, se tomara la molestia de completarlas (me gusta dejar pistas que luego haya que reconstruir). Sin embargo, no creo necesario, ni muchísimo menos, que haya que tomarse todas esas molestias para leer un libro mío (de hecho, lo que más me suelen decir, e intento tomarme como un piropo, es que es una poesía que gusta a la gente que normalmente no lee poesía). Simplemente, se disfrutará mucho más si traes tu arsenal de lecturas bien equipado. Pero supongo que eso pasa con todo.

5 ¿Te costó mucho encontrar editor para tu primer libro?

Supongo que, más o menos, lo normal. Di alguna vuelta que otra y, por suerte, acabé cayendo de pie.

6 ¿Qué opinas de los muchos premios literarios que se convocan hoy día?

En general, me parecen una oportunidad de darse a conocer y/o de dinero o, si es que sigue existiendo, de “prestigio”. Me gusta intentar pensar que la mayoría son limpios.

7 ¿Vivir de la literatura es una utopía?

Creo que “de la literatura”, no. De “ser escritor”, me temo que sí, por desgracia (por supuesto, no lo digo por mí, que nunca lo he intentado ni lo intentaré, pero considero que se ha acabado para siempre la figura del autor que podía dedicarse a lo que se supone que debe ser su trabajo y que ahora, incluso los escasísimos afortunados que han logrado el sueño de ser “escritores”, tienen un número nada escaso de tareas supletorias que acaban desplazando a la supuestamente principal. Considero que eso va a terminar con las grandes obras maestras o, al menos, hacernos replantearnos nuestra idea de obra maestra. Pero me equivoco muy habitualmente.)

8 ¿Qué diferencias encuentras entre el mundo editorial de tus inicios como escritor y el actual?

Ninguna. Probablemente porque, aunque no soy joven (ya quisiera) no hace ni dos años desde que publiqué mi primer libro.

9 ¿En qué medida crees que pueden ayudar las redes sociales a difundir la obra de un escritor?

Las redes sociales son un arma fabulosa y, como todas las armas, conllevan una cierta responsabilidad: es decir, todos deberíamos usarlas para propagar aquello que consideremos que merece ser propagado, no el libro del amigo de un amigo que, aunque plagia descaradamente a Cortázar y de vez en cuando se le escapan unas cuantas faltas de ortografía, tiene un blog e igual nos acaba sacando… Si nos limitamos al círculo vicioso de chuparnos las pollas recíprocamente, se convierte en un arma que sirve como herramienta de coacción y, lo que es peor, en algo aburrido.

10 ¿Qué opinas del libro digital?

Depende del libro… Es broma. Lo uso mucho, aunque no tanto como debería. Sigo comprando demasiados libros y, no sé si por fetichismo, postureísmo o algún tipo de “minusvalía” aún no diagnosticada, me sirve para leer novela o ensayo pero no poesía…

11 ¿Qué opinas de la autoedición?

Que, como dice Josele Santiago que decía un mendigo en Madrid cada vez que entraba en un vagón de metro: “es triste pedir pero más tristes son ustedes”. No sé, aquellos que la defienden argumentan que es un procedimiento que se ha usado siempre, incluso por grandísimos autores, y tienen toda la razón.

Sin embargo, personalmente considero que ahora mismo hay suficientes editoriales independientes, medianas o gigantes para que puedes sacar tu proyecto adelante y, por tanto, es un primer filtro de calidad en el que, en principio, creo (no quiere decir que me niegue en redondo a leer nada que no venga avalado por una firma de prestigio pero, con la cantidad de lecturas pendientes que tengo, puede servir como primera barrera. Y quizás sea definitiva).

Ahora bien, si tú de verdad estás convencido de que tu libro merece salir a la calle a pesar de que te den calabazas en todas partes, págatelo. Total, todos nos gastamos el dinero en chorradas: es la base del capitalismo.

Eso sí, lo importante siempre será que los lectores sepamos apreciar una obra maestra, aunque sea autoeditada y despreciar una obra mediocre, aunque venga avalada por una gran editorial. Y viceversa, ojo.

12 ¿Consideras positivos los talleres de escritura creativa o piensas que no se puede enseñar a escribir?

No sé si se puede enseñar, sí sé que se puede aprender. Por lo tanto, cualquier herramienta o círculo que te ayude a conocer lecturas (que puede ser lo más importante) será positivo. Además, exponer tus obras, someterlas a crítica y, sobre todo, corregirlas, puede ser muy útil.

De todas formas, me temo que estuve en un taller impartido por un genio de la literatura en el que además se creó un fantástico ambiente de compañerismo, así que mi opinión igual no es válida para hablar de la mayoría de talleres que andarán por esos mundos de Dios e Internet. O sí, quién sabe. Ojalá.

13 Con el paso de los años algunos escritores acaban eliminando ciertos títulos de su semblanza. Aunque no precisamos conocer el nombre, ¿hay algún libro de los tuyos que te satisficiera en tus inicios, pero que ahora preferirías no haber escrito?

Hace poco le daba vueltas a esta misma cuestión y creo haber llegado a una conclusión: mi mayor aspiración literaria es tener que sudar cuando me pidan hacer una antología y poder sacar en su momento una colección de “poesía reunida” sin avergonzarme mucho de nada. Por ahora, la voy cumpliendo pero es una buena pregunta para que me emplaces de aquí a unos años.

14 Para ese lector que aún no ha leído nada tuyo, por favor, recomiéndanos uno de tus libros. Cuéntanos brevemente cómo fue el proceso de creación y por qué has elegido ese título y no otro con vistas a nuevos lectores de tu obra.

Como decía anteriormente, hasta el momento he publicado dos libros o, más bien, un libro y medio. Cualquiera de ellos es una buena muestra de mi literatura.

El proceso de creación de La huida hacia delante, parafraseando a Dylan, fue invertir muchos años en vivirla y alguno menos en contarla. Después, como comentaba, estructurar, pulir, corregir, borrar y volver a empezar.

 Víctor Peña Dacosta

15 Recomiéndanos, por favor, dos libros cuya lectura te haya impactado. Uno de un autor clásico y otro de un autor contemporáneo. (Da igual el género).

He mencionado anteriormente a Gonzalo Hidalgo Bayal, maestro en sentido literal y figurado y voy a hacer una pequeña trampa, con perdón, etiquetando su Paradoja del interventor como clásico (a fin de cuentas, es una de las mejores novelas en castellano de las últimas décadas, a la altura de otro clásico moderno como 2666).

En cuanto a autores contemporáneos, como supongo que ya no queda nadie sin leer Stoner, podría recomendar cualquier “novela” de Emmanuel Carrére (especialmente, Limonov o De vidas ajenas) pero prefiero citar algo de poesía. Y, en ese caso, me decanto especialmente por Ediciones Liliputienses, una editorial que lleva tiempo construyendo un catálogo irreprochable (o casi, porque también me ha publicado a mí). Por concretar un poco más, debo mencionar El álbum de las rejas, de Omar Pimienta, una obra original y redonda, que aúna fotografía y lírica y que, con perdón, creo que nadie debería perderse.

Aunque, ahora justo, en el mismo momento de mandar este cuestionario, veo que Eva Vaz va a publicar un nuevo poemario: sin haberlo leído, creo que no me arriesgo recomendándolo a ciegas.

Muchas gracias. Te deseamos mucha suerte en todos tus proyectos literarios.

Ha sido un enorme placer: leo a menudo estos cuestionarios y espero que a alguien también le resulte entretenido o interesante este que aquí termina.


Víctor Peña Dacosta Ha publicado un conjunto de haikus dentro de la Colección 3×3 de la Editora Regional de Extremadura y los poemarios La huida hacia delante (Ediciones de La Isla de Siltolá, 2014) y Diario de un puretas recién casado (Ediciones Liliputienses, 2016). También ha sido incluido en antologías como Diva de mierda: una antología alrededor del ego, Centrifugados I y Centrifugados II (las tres en Ediciones Liliputienses), Bajo las raíces: 40 años de Sepulcro en Tarquinia (homenaje a Antonio Colinas publicado en Ediciones de la Isla de Siltolá), Wine&Roses (LeTour 1987, 2015) o en Nacer en otro tiempo: antología de la joven poesía española coordinada por Miguel Floriano y Antonio Rivero Machina (Renacimiento, 2016). (Blog) (Facebook)

Francisco Rodríguez Criado es escritor y corrector de estilo y trabaja como redactor de contenidos para publicaciones de diversa temática. Su blog Narrativa Breve es uno de los espacios literarios más leídos en lengua castellana. También coordina Literatura.fm, portal de podcasts literarios. El diario Down, testimonio literario sobre la paternidad y el síndrome de Down, es su último libro. (Web) (Facebook).


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