Casa tomada y otros cuentos, de Julio Cortázar

Como un niño que no acaba de crecer del todo, pues padecía una enfermedad endocrina que le mantenía en estado de crecimiento permanente (su estatura rondaba los dos metros), Cortázar es uno de los escritores que más ha jugado con la lengua española, de la cual poseía un buen dominio debido a su obsesión lectora, y a la que dotaba de cierto aire cosmopolita por el conocimiento que tenía de otras lenguas (francés e inglés), de las que era traductor oficial.

“Retratos y encuentros”, de Gay Talese

Gay Talese (Ocean City, 1932), escritor estadounidense nacido en una familia de emigrantes italianos, es tan célebre por sus novelas (Honrarás a tu padre, Vida de un escritor, Los hijos…) como por su faceta periodística, que es su vocación y para la que está dotado de un especial talento. En el devenir de su trabajo, sus crónicas fueron adquiriendo una calidad literaria que sobrepasaba lo meramente informativo y por la que es considerado un maestro.

“Las flores del mal”, de Charles Baudelaire

Charles Baudelaire (París, 1821-1867) fue considerado en su tiempo príncipe de los poetas malditos por su vida bohemia y sus excesos (drogas, prostitutas, contagios). Sus versos, una vez publicados, fueron declarados una ofensa a la moral pública y a las buenas costumbres, y el autor fue multado por algunos de los poemas. El día que presentaron Las flores del mal, una de las cumbres de la literatura universal, sólo asistieron al acto cuatro personas: el autor, un familiar suyo, el editor y un tipo que pasaba por allí.

“Vida y destino”, de Vasili Grossman

Como reportero del diario Estrella Roja, como testigo de la batalla de Stalingrado, Vasili Grossman (Berdychev, 1905-Moscú, 1964) nos cuenta los destrozos de la guerra, los actos heroicos, la adrenalina, el miedo de los combatientes… “En primera línea se enterraba a los caídos, y los muertos pasaban la primera noche de su sueño eterno junto a los fortines y las trincheras donde los compañeros escribían cartas, se afeitaban, comían pan, bebían té y se lavaban en baños improvisados… Todos ellos eran jóvenes y se sentían felices de seguir con vida una mañana más, de poder levantar una vez más una taza de hojalata, aspirar el humo de un cigarrillo…”.

“Mortal y rosa”, de Francisco Umbral

Francisco Umbral (Madrid, 1932-Boadilla del Monte, 2007) era un escritor prolífico, controvertido y egocéntrico. En cualquiera de sus libros, incluso en éste, dedicado a su hijo, no deja de hablar de sí mismo a través del dolor que le provoca la enfermedad y muerte de aquél.

Mortal y rosa es un cuadro impresionista, un puzzle fragmentario de metáforas e imágenes que se mueven entre la altivez, el desdén y la ternura.

“Ventanas de Manhattan”, de Antonio Muñoz Molina

Ventanas de Manhattan es un paseo de la mirada, de cierto tipo de mirada (la literaria), por la ciudad de Nueva York. Desde la profunda admiración que siente su autor, Antonio Muñoz Molina, hacia lo que observa y le agrada hasta el desencanto como estado de ánimo. La emoción a través de la descripción minuciosa de personas, comportamientos, situaciones, objetos, sonidos, escuelas de arte, el vacío de las Torres Gemelas y esos acantilados de edificios que, a veces, no te dejan ver el cielo.

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