Los fantasmas de la noche

Hay dos tipos de narradores: los que se afanan en explicarnos las entretelas de este mundo mediante una historia, y los que se limitan –que no es poco– a explicarse a sí mismos. Los primeros deben ser profusos y ofrecer numerosos elementos: personajes, descripciones geográficas y físicas, una trama, una acción, un andamiaje narrativo, tal vez un mensaje y, por supuesto, un final… Los otros autores, sin embargo, no necesitan una gran puesta en escena, pues no se trata tanto de novelar sino de hacer espeleología de uno mismo. Y eso es lo que hace Juan Manuel Hernández en Cuando la noche te alcanza (Tolstoievski, 2017).

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