Habitantes literarios de La Isla del Diablo

Henri Charriere - Papillon
Henri Charriere – Papillon

Habitantes literarios de La Isla del Diablo

 Ernesto Bustos Garrido / Periodista 

 

La Isla del Diablo (en francés “Île du Diable”) es la isla más pequeña de las tres Islas de la Salvación (en francés Îles du Salut), localizada a 11 km de la costa de Guayana Francesa. Tiene un área de 14 hectáreas (0,14 km²). Es rocosa y esta cubierta de selva tropical. Tiene una altitud promedio de 40 metros sobre el nivel del mar. Fue abierta en 1851 por Napoleón III para albergar todo tipo de prisioneros, desde asesinos a locos y criminales políticos. A pesar de que los edificios administrativos se encontraban en Kourou en tierra firme, con el tiempo todo el complejo fue llamado La Isla del Diablo. Desde 1852 hasta 1938 llegaron más de 80.000 prisioneros, y debido a las terribles condiciones sanitarias de la isla, la mayoría de ellos nunca volvió a ser visto. La única forma de escapar era por bote, y luego debía superarse una selva impenetrable, por lo que no se sabe cuántos convictos lograron escapar.

Sigue leyendo…Habitantes literarios de La Isla del Diablo

La humanidad indiscutible del “escritor” Alfredo Zitarrosa

Alfredo Zitarrosa, escritor
Alfredo Zitarrosa, junto a su hija

La humanidad indiscutible del “escritor” Alfredo Zitarrosa

Por Ernesto Bustos Garrido

Se me ocurre que la palabra humano es la que mejor define, según mi modesto punto de vista, el carácter y la persona de Alfredo Zitarrosa, el gran cantante uruguayo, que siempre respetó su adhesión a las luchas de los pueblos latinoamericanos. Para corroborar esta idea baste escuchar un par de sus canciones, por ejemplo “Milonga de ojos dorados” o “El violín de Don Beno” y embriagarnos con esa voz de barítono, profunda, varonil, tan propia de él, con una calidez, una verdad y una humanidad en las palabras que conmueve.

Pero Zitarrosa no es solo voz, también escribió cuentos y cientos y cientos de crónicas periodísticas en el semanario Marcha de Montevideo. En 1988, un años antes de su muerte, publicó el libro Por si el recuerdo, con doce cuentos que tienen mucho de autobiográficos y un guiño al estilo de Horacio Quiroga y Juan Rulfo.

Sigue leyendo…La humanidad indiscutible del “escritor” Alfredo Zitarrosa

“Casa grande”, de Luis Orrego Luco

El fragmento que presentamos a continuación es parte del Capítulo I de la novela “Casa Grande” del escritor chileno Luis Orrego Luco. Es una novela escrita a fines del siglo XIX y comienzo del XX. Retrata de manera fiel los usos y costumbres de la elite social de Chile de aquella época. El “oleo” resultó tan ajustado a la realidad que crispó los sentimientos y el orgullo de la aristocracia santiaguina. Orrego Luco desnudó su “afrancesamiento” y felonía, su afán de riqueza y vida de ocio. Su existencia hecha de distracciones y fiestas circulares y repetidas en el día a día, un torbellino de fatuidad permanente, de gentes falsas y egoístas. Jóvenes y niñas sin ningún tipo de norte y conciencia social, y una Iglesia Católica que cuando apareció el libro hizo un escándalo tan mayúsculo que obligó al autor a restarse de su presencia en público y a guardar silencio. Se le acusó de inmoral por presentar un romance que transitó hacia el matrimonio para luego terminar en divorcio. Este fue el detonante para la Iglesia. La crítica literaria además lo tachó al autor de conspirador (no obstante él pertenecer a la clase social acomodada) por intentar socavar las bases de un país que estaba en manos de una sociedad erigida en la sangre, el poder y el dinero.

Sigue leyendo…“Casa grande”, de Luis Orrego Luco

Las crónicas literarias de Azorín en “Los Pueblos”

Azorín, Zuloaga
Azorín, en un cuadro de Zuloaga

Las crónicas literarias de Azorín en “Los Pueblos”

Ernesto Bustos Garrido

 

Los textos contenidos en el libro Los Pueblos, de Azorín, no son cuentos y tampoco relatos; son historias con una línea argumental tan tenue que es difícil encontrar los personajes, y a veces el o la protagonista. José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín, escribió estas crónicas entre 1904 y 1905. Tenía 34 años. Él nunca tuvo la pretensión de algo más grande o impactante. Su interés fue captar sensaciones, describir minucias con el detalle del fino orfebre. Utilizó palabras en desuso con el afán de rescatar su valor y su fuerza expresiva de “castellanidad”.

En Los Pueblos Azorín recoge una veintena de textos que más bien constituyen lo que se podría llamar crónica literaria. Azorín ya había dejado sus estudios de abogacía y estaba dedicado al periodismo. Había también abandonado Valencia y se había trasladado a Madrid, donde estaba la acción y se observaban ciertos brotes de cambio. Su pensamiento social y político se movía entre la revolución y el anarquismo. Sus primeros artículos resultaron de una fiereza un tanto exagerada para aquellos tiempos. Con su pluma despedazó a algunos escritores y a otros los dejó marcados y al borde del descrédito. El célebre Leopoldo Alas, Clarín, en enero de 1897, en las columnas de “La Saeta” sentenció que el joven cronista era un anarquista literario; aun así lo elogió, esperando de él que morigerase su verbo.

Sigue leyendo…Las crónicas literarias de Azorín en “Los Pueblos”

Las islas que van quedando, de Mauricio Electorat

Mauricio Electorat, Las islas que van quedando
Mauricio Electorat. Fuente de la imagen

Las islas que van quedando, de Mauricio Electorat

Por Ernesto Bustos Garrido 

Mauricio Electorat es un escritor actual que nació en Chile, 1960. En 1981, tras estudiar dos años de Periodismo y Literatura en la Universidad de Chile, se trasladó a la ciudad de Barcelona, donde se licenció en Filología Hispánica. Desde 1987 hasta 2005 vivió en París; actualmente reside en Santiago. Es autor de los libros de poemas Un buey sobre mi lengua (1987) y Fuerte mientre lorando (1989). En 1995 apareció su primera novela, El Paraíso tres veces al día, ganadora del Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, y del Premio Municipal de Literatura que concede la ciudad de Santiago. El volumen de relatos Nunca fui a Tijuana y otros cuentos, publicado en Santiago, en 1999, obtuvo los mismos reconocimientos en la categoría de cuento. Su segunda novela, La burla del tiempo, ganó el Premio Biblioteca Breve en 2004.

Sigue leyendo…Las islas que van quedando, de Mauricio Electorat

Aire en las colinas. Las cartas de Juan Rulfo a Clara

Clara Aparicio, Juan Rulfo, cartas
Clara Aparicio, esposa de Juan Rulfo. La fotografía fue tomada por el propio Rulfo en 1948, año en que se casaron

AIRE EN LAS COLINAS, Las cartas de Juan Rulfo a Clara

Por Ernesto Bustos Garrido

Los biógrafos de Juan Rulfo aún no se ponen de acuerdo respecto de algunos detalles de la vida del autor de El llano en llamas y Pedro Páramo. Se dice que cuando niño estuvo en un internado, pero algunos aseguran que estuvo encerrado en una casa correccional. También se habla de una estadía en un seminario, porque iba a abrazar la vida religiosa. El último debate se relaciona con el número de cartas que el joven Juan le dirigió a su enamorada, Clara Angélica Aparicio Reyes, desde que decidió declararle sus sentimientos, y cuando la distancia –Clara en Jalisco y Juan en Ciudad de México– lo empujó al trance epistolar. Algunos hablan de 80 cartas; otros de 81. En el libro Aire de las colinas: Cartas a Clara (Editorial Sudamericana, 2000, Buenos Aires) aparecen 81 misivas, rigurosamente clasificadas por fechas de elaboración. Cubren un período que va desde 1944 a 1950. Nos vamos a quedar con esta última cifra, aunque no sea la definitiva.

¿Cuál fue la motivación para que un joven provinciano de 27 años comenzara a escribir estas confesiones de amor?

Sigue leyendo…Aire en las colinas. Las cartas de Juan Rulfo a Clara

Share