Roberto Bolaño y Monsieur Pain

Roberto Bolaño fragmento

Un poco turbado por la novedad de la situación le rogué que tomara asiento mientras procedía a cambiarme en el cuarto contiguo. Pareció no oírme; durante unos instantes permanecimos inmóviles, como si nos contempláramos desde un ángulo hasta entonces inédito, ambos envueltos en algo que se asemejaba a la urgencia y a la timidez. Del exterior no llegaba el más leve ruido, sí acaso un murmullo a cosa indescifrable en el aire, a materia suspendida, y la luz que contorneaba su figura, poseía la intimidad gris de ciertas mañanas parisinas.

Adiós a Vallcorba

Editor Jaume Vallcorba

Jaume Vallcorba, editor de Acantilado (uno de cuyos libros citaba yo en este esquina de prensa el pasado miércoles) murió el sábado. Desde hace bastantes años soy fiel lector de su editorial; prueba de ello es que me he enterado de su muerte mientras leía otro de sus libros. Esta fidelidad desde la distancia no da para escribir una reseña sentimental: jamás hablé con él, ni siquiera lo vi en algún acto literario. Y confieso que tampoco tengo mucha información más allá de que atesoraba ciertas virtudes como persona que son fácilmente detectables en los libros que publicaba: rigor, independencia, seriedad, rechazo de las modas, etcétera. En cualquier caso, si es cierto lo que decía Walt Whitman (“Tocas un libro, tocas un hombre”), puedo decir que llevo años leyendo al propio Vallcorba

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